DE REGRESO A LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

LBH Colombia, durante muchos años, ayudó a varias causas sociales en la Costa Norte e incluso en Bogotá. Entre los beneficiarios de esos años durante la primera década de éste siglo, puedo recordar la Escuela Distrital de la Isla de Tierra Bomba, frente a Cartagena,  la Escuela del Barrio de Buena Esperanza en Barranquilla bajo la tutela y auspicio de la Acción Católica, la Fundación Paola Andrea Velásquez Vivas en Barranquilla que se especializaba en atención de niños de bajos recursos enfermos con leucemia; la Fundación Betsalem, dirigida por Edgar Garzón, que recogía niños desamparados de la calle y los hacía y educaba como propios, la Fundación Matamoros, que recupera y acoge a los soldados heridos o lisiados en guerra, y el PEP, la Corporación Promotora de la Excelencia Personal con sede en Barranquilla que capacita a muchachos de colegio y universidades de la Costa en temas de liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, emprendimiento y ética. Excepto por el PEP, durante los años del 2011 al 2014, cuando tuvimos épocas difíciles, nos tocó suspender esas ayudas y los mismos beneficiarios encontraron otras fuentes importantes de financiación para sus programas.

Desde el año pasado estamos contribuyendo con programas más específicos: por ejemplo, dotación de kits dentales a los niños de población de influencia de las minas del César y de Ciénaga, y más recientemente dotación de uniformes para equipos de fútbol, escuelas de danza en colegios de Ciénaga. Para esto último hemos contado con la guía de la empresa Drummond. Asimismo, comenzamos recientemente con apoyo directo mensual a la Fundación Construyendo Futuro con Amor en Bogotá, que acoge personas con Síndrome de Down, y desde luego seguimos apoyando a la Corporación PEP financiando los gastos mensuales de los estudiantes durante el proceso de certificación. En esta nueva etapa de nuestro apoyo a la comunidad, seremos selectivos en apuntar hacia obras de beneficencia que estén ubicadas en las zonas de influencia de nuestra operación, ya que una de las lecciones aprendidas en el pasado fue que algunas de las dotaciones requirieron un gran trabajo de administración y seguimiento para lo cual no estábamos preparados.

Entendemos muy bien las responsabilidades con la comunidad y en ese entendimiento somos conscientes que nuestra mayor y primera responsabilidad es la justa retribución y el oportuno apoyo a las personas que hacen posible el liderazgo de esta empresa a nivel Colombia: nuestro equipo humano. En la medida en que los resultados así lo permitan, seguiremos engrandeciendo con nuestras posibilidades la importante tarea social de retribuir a las comunidades que nos acogen, siempre dentro de los límites de nuestros recursos.

Por supuesto esto se lo debemos al honroso apoyo y en nombre de todos nuestros clientes.

Share this post